Ella no puede ver el hecho de que abandonas por completo lo que estás haciendo y la miras mientras camina por el pasillo, hablando casualmente con sus amigos sobre su día.
Ella no puede ver la forma en que tus ojos brillan maravillosamente mientras hablas de tus pasiones, olvidando por completo que has estado murmurando rápidamente al respecto.
Ella no puede ver tu dolor cuando te cuenta sobre su príncipe porque para ti, ella era tu reina.
Ella no puede ver que te entregues a cada palabra que dice, anticipando cada respiración que toma.
No puede verte desesperadamente llamándola por su nombre, sin querer nada más en el mundo que su atención.

Y no puedes ver que me duele por ti como te duele por ella.

No puedes verme desde el otro lado del pasillo, mirándote conversar con diferentes personas sobre tu día.
No puedes ver mis ojos anhelar verte, diciéndome a mí mismo que solo un minuto contigo podría cambiar todo.
No puedes ver mi dolor cuando me cuentas sobre sus ojos brillantes en las áreas más oscuras, diciéndome cuánto querías entrar en su cuento de hadas, sin saber que he luchado contra los dragones por ti.
No puedes verme dejarme cautivar por cada una de tus respiraciones.
No puedes verme desesperadamente llamándote, sin querer nada más en el mundo que ver que ella no te amará como yo.