Aquí está lo más honesto que puedo escribir: no puedo superarlo.

Nunca dejé de recordar tu piel: la forma en que su olor se infiltró en las sábanas de mi cama, la forma en que se estremeció trazando la mía, la forma en que la recogí entre mis dedos como si fueras una mercancía agonizante. Como amarte era el recurso más escaso que quedaba en esta tierra.



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Nunca dejé de comparar personas contigo.



Cada primera cita o primer beso o primera mañana al despertar junto a otra persona, cada uno de ellos no pudo ser tú. Todos carecían de tu sonrisa torcida y tu risa grave y la forma en que tu cuerpo se acurrucó alrededor del mío como el lugar más seguro de la tierra.



Cada brazo que acunaba mi cuerpo no era tu brazo. Cada palabra que me susurraba no era tu voz. Fue el problema más ilógico del mundo, con la solución menos convencional del mundo.

Todo lo que no eras tú estaba mal. Todo lo que no eras no valía la pena.

No estoy dispuesto a amar a nadie más.

No estoy listo para volver a contar mis historias, no estoy dispuesto a trazar un nuevo curso. Todavía siento el calor saliendo de nuestros cuerpos, a las 4 de la mañana, después de las peleas que nos mantuvieron molestos toda la noche. Todavía me acuerdo de tí,
corazon a corazon
aliento
cofre de pecho

Todas nuestras honestidades y agonías están alineadas. Todavía recuerdo las formas en que nos abrimos mutuamente. La crudeza,
la fealdad
el dolor
que no quiero encontrar en nadie más.

Lo peor de ti, que solo yo encontré. Lo peor de mí, que solo tú sabes.

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Realmente no me siento completo sin ti.

Siempre me he sentido un poco deshonesto, como si partes de mí estuvieran atrapadas dentro de ti.

Todavía siento como si nuestro amor fuera una casa en la que ambos vivimos, durante años y años y años. Hasta que las alfombras se dañaron por la luz solar, nuestras huellas quedaron alojadas dentro de las paredes. Todavía me siento un poco fuera de lugar en cada nueva residencia, sabiendo mi cuerpo, Esto no es mi hogar.

Sabiendo que ningún lugar ha sido un hogar sin ti. Sabiendo que nuestros cursos han sido trazados y nuestros corazones han sido desocupados y no sé qué más hacer, pero volver a aparecer en la puerta de esa casa en la que vivíamos.

Para girar la cerradura.

Para recogerte dentro de mis dedos
como si tu piel fuera el recurso más escaso del mundo.

Para respirar cada centímetro de ti. Eres feo.
Tu dolor
Tu crudo.

Para volver a casa, para quedarse en casa.

Al final.