Pensé que eras una buena persona en una mala situación. Y resulta que eres una mala persona que creó una mala situación. Te distraes de tu vida fuera de control controlando a todos los que te rodean. No hay nada que odies más que ser sorprendido o encontrarte en un camino por el que no puedes navegar con claridad. Pero no tienes ningún problema en engañar a las personas, manipular y confundir a los que te rodean.

Estás solo porque eres un imbécil. Un imbécil que arruina todo lo que toca. Eres la persona más egoísta que conozco. Crees que puedes destruir a las personas sin que las consecuencias de tus comportamientos te alcancen. Y crees que las personas son objetos para usar siempre que sea posible. No eres amable, no eres compasivo, no eres amoroso. Y por lo tanto, no eres inteligente porque las personas inteligentes dejan el mundo en un lugar mejor de lo que lo encontraron, no peor. Estoy muy decepcionado de mí mismo por no haber visto ese lado feo de ti porque estaba ocupado amando el lado hermoso.

¿Cómo se siente una correa?

Nunca encontrarás el amor porque no sabes qué es el amor. Nunca sentirás amor por nadie porque no te amas a ti mismo. Y nunca podrás ver el amor desplegarse ante tus ojos porque cada vez que comienza a evolucionar, lo matas. Y te aseguras de borrar su existencia para que nunca pueda volver a crecer.





Hubo numerosas ocasiones en que todo fue brutalmente hiriente y las probabilidades no estaban jugando a tu favor y mantuve mi posición. No salí a conclusiones, no te abandoné, no me rendí. Confié en ti y te creí. Eso es madurez en una situación muy inmadura y paciencia en una experiencia muy estresante. Pero cuando fue tu turno de pasar por algo que no estaba planeado, en una situación de malentendido y cambio de planes, tu verdadero personaje se levantó y rompiste bajo presión. Te enorgulleces de estar emocionalmente desconectado de las personas y te convences de que te hace fuerte. Pero déjame decirte que te debilita y aumenta tu inseguridad.

Me echarás de menos a los ojos de las mujeres que no te ven. Y me extrañarás en las manos que no te sienten, en los corazones de las personas que no pueden curarte. No me busques cuando te des cuenta de que tus mejores planes siempre te llevaron a mí, pero nunca te diste cuenta. No me busques en el momento en que todo lo que trabajaste tan duro pierde significado porque no tienes a la persona adecuada a tu lado para compartirlo. Y no me busques cuando mis ojos son lo que necesitas mirar.

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No puedo agradecerles lo suficiente por enseñarme sobre el tipo de socio con el que no quiero estar.



Y no puedo agradecerles lo suficiente por las veces que pensé que necesitaba un compañero y me demostró que estaba equivocado, por las noches que pensé que no podía dormir, pero lo hice, porque el dolor que pensé me adormecería pero me hizo más empático. Gracias por no amarme porque finalmente entiendo que el amor es una elección, un compromiso. Gracias por recordarme que soy bueno y que soy digno. Al mostrarme que lo que más temo siempre sucede, soy libre siempre que lo tenga dentro para sobrevivir.