1. Nunca te sientes asustado o nervioso

La falta de miedo y nerviosismo en tu vida suele ser un indicador sólido de que no estás tomando suficientes riesgos. A las personas complacientes no les gusta abandonar su zona de confort y, por lo tanto, tienden a no correr tantos riesgos.

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2. No estás aprendiendo

Cada día debe tratarse como una experiencia de aprendizaje: una oportunidad para adquirir un nuevo conjunto de conocimientos y habilidades y construir sobre la base que ya existe. Las personas complacientes están contentas con lo que ya saben o hacen y, en consecuencia, no buscan información o experiencias nuevas.

3. No te estás desafiando a ti mismo

Un desafío puede ser algo tan grande como aprender un nuevo idioma o tan pequeño como hacerlo a través de un libro que has querido leer. Se trata de esforzarse para hacer cosas tan difíciles como gratificantes. La complacencia impide que las personas se desafíen a sí mismas.



4. Tu vida es una rutina constante

Tener una rutina sólida puede ser genial, pero vivir una vida en la que todos los días es igual a la anterior puede ser tan devastador para su creatividad como lo es para su alma. Las personas complacientes se sienten cómodas con la misma rutina diaria y tienden a no desviarse de ella.

5. Rechazas el cambio

Algunas personas no tienen problemas para recoger y mudarse a una nueva ciudad. Si eres complaciente, estás viviendo dentro de tu zona de confort tanto mental como físicamente. ¿Por qué querrías irte? Rechazar el cambio extingue la posibilidad de descubrir cosas que pueden ser diferentes, pero mejores.

6. Te sientes estancado / estancado

Sentirse atrapado es algo que la mayoría de las personas experimentará durante su vida. Sin embargo, alguien que sea complaciente no intentará salir de la rutina en la que se encuentra.



7. No intentes nada nuevo

De lo que se trata la vida es de nuevas experiencias: viajar, probar diferentes trabajos, conocer gente nueva, comer comida extranjera, etc. ¡Nunca sabrás lo que te estás perdiendo a menos que te des por vencido y pruebes algo nuevo! La complacencia evita que las personas sientan la necesidad de salir y buscar lo sin precedentes.

8. Eres totalmente predecible

La previsibilidad es un claro indicador de que podría estar volviéndose complaciente. Frecuentas los mismos restaurantes y bares; tienes los mismos planes cada fin de semana. La gente deja de preguntar qué haces porque la respuesta es siempre la misma. ¡Ay!

9. Te falta ambición

Es genial tener sueños y ambiciones, pero si no estás trabajando activamente para lograrlos, eso es todo lo que serán. La falta de ambición es la ausencia de impulso y pasión por hacer y ser mejores. Hacer realidad un sueño y esforzarse por alcanzarlo sería muy poco característico de alguien que sufre de complacencia.



10. Dejas de crecer

Todos dejamos de crecer en algún momento, físicamente hablando. Pero nunca debes dejar de crecer intelectual o espiritualmente. Piensa en la complacencia como un obstáculo en tu viaje para convertirte en quien eres.